Una simple y dolorosa verdad, dicha por alguien que no deberia preocuparse si la sociedad fuera racional e inteligente y no absurda como en realidad es, nosotros los adultos son los que deberiamos preocuparnos y dar soluciones a nuestros hijos, pero estamos castrados y aterrorizados y solo atinamos a sollozar y taparnos la cara
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